
Desde SoftDoit, como expertos en facturación, te explicamos en detalle qué son las facturas electrónicas, sus principales características, ventajas, regulaciones y los diferentes tipos que existen.
Una factura electrónica es una versión digital de una factura tradicional, que se genera, envía y recibe en formato electrónico.
Tiene las mismas garantías legales y fiscales que una en papel, pero su proceso de manejo es completamente digital.
Esto significa que todas las transacciones relacionadas con la factura, desde su creación hasta su archivado, se realizan electrónicamente.
La factura electrónica será obligatoria para autónomos, pymes y grandes compañías en todas sus transacciones B2B.
La Ley 25/2013 regula la factura electrónica de las empresas con las Administraciones Públicas.
La Ley 18/2022 de Creación y Crecimiento de Empresas (Ley Crea y Crece) estable que todos los empresarios y autónomos deberán expedir, remitir y recibir facturas electrónicas en sus relaciones comerciales B2B con otros profesionales.
La Ley 11/2021, de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal. Conocida como la Ley Antifraude, introduce qué requisitos deben tener los programas de facturación electrónica que se utilicen.
Dentro de la facturación electrónica, los formatos pueden variar dependiendo de cómo se estructura la información que contiene. Esto es muy importante, ya que afecta directamente a la forma en que se integran y procesan sus datos en diferentes sistemas de gestión.
El formato estructurado facilita su tratamiento automatizado, mientras que el no estructurado no lo facilita.
Las facturas en formato no estructurado son documentos electrónicos que no siguen un estándar de datos fijo. A menudo, se parecen más a una representación digital de una factura en papel, como un archivo PDF o una imagen escaneada de una factura tradicional.
Las facturas en formato estructurado se crean utilizando un estándar de datos específico que permite que la información sea automáticamente leída y procesada por sistemas informáticos. El formato XML (como el que utiliza Facturae) es uno de ellos.
Es válido para las comunicaciones con la Agencia Tributaria, y se genera a través de un programa de facturación.